
Las personas que empiezan a perder la audición se caracterizan por:
1. Ponen muy alto el volumen de la televisión, la radio y la música.
2. Hablan en tono de voz muy alto, a veces gritando sin motivo aparente.
3. Los niños no progresan en los estudios escolares, presentan mala conducta e inquietud. Obtienen malas calificaciones.
Las consecuencias de la perdida de la audición suelen presentarse así:
1. Pérdida o deterioro de las relaciones familiares.
2. Pérdida del trabajo o de mejores oportunidades laborales.
3. Aislamiento y depresión, aun más frecuente entre los ancianos.
4. Pérdida de las actividades recreativas.

La audiometría es un método objetivo y cuantitativo para medir la capacidad auditiva de la persona. No produce dolor alguno y se realiza en solo 10 minutos.
La audiometría esta indicada en personas que trabajan en ambientes ruidosos (talleres, fábricas, discotecas, casinos, aeropuertos, y operadores de taladros y maquinaria pesada o que funcionan con chorros de aire comprimido.). También en personas que roncan, que gritan al hablar, personas que han tenido infecciones en los oídos o sufren de vértigo, diabéticos, hipertensos, personas de tercera edad, niños producto de embarazos o partos complicados y en aquellos con bajo rendimiento escolar. La audiometría tiene gran utilidad en descubrir las alteraciones de la audición y por tanto posibilita prevenir la pérdida de la capacidad de oír.